Hoy, cuatro mujeres alzan la voz por todas aquellas que todavía guardan silencio. Guardan también vidas, pasado y violencias por las que nunca pudieron pedir justicia. Hoy se encuentran encerradas, no solo en un trabajo que roza condiciones de esclavitud sino también en un sistema que lo ampara y se aprovecha de su necesidad. Sin embargo, son muchas las personas que también las necesitan a ellas y por eso han decidido juntarse y actuar. Este documental nos lleva a navegar por los testimonios de estas mujeres para preguntarnos qué se esconde al otro lado del cuidado.

“Al otro lado del cuidado” tiene como propósito sensibilizar a la ciudadanía a partir de testimonios e historias de vida de mujeres migradas que han visto truncadas expectativas y sueños. Lo hace dándoles la voz para que expliquen su situación y cómo enfrentan la vulneración sistemática de sus derechos al desempeñar su trabajo como cuidadoras del hogar. Muchas de ellas ocupan el escalón más débil de la llamada cadena global de cuidados. El documental recoge sus historias de vida, al tiempo que sus esperanzas, luchas colectivas y reivindicaciones. Unas reivindicaciones que cobran aún más sentido en estos tiempos de pandemia, en  los que se evidencia y ahonda la profunda crisis del sistema que ya estábamos viviendo, y se hace patente que los cuidados son la pieza clave del engranaje social, y que, en su ausencia, lo demás no se sostiene.

“Es un trabajo que no se considera un trabajo, pero gracias a lo que hacemos muchas personas pueden salir a trabajar a la economía productiva. Y muchas mujeres pueden romper el ‘techo de cristal’, cuando hay otras que tienen un hormigón y paredes pegajosas que hacen que no puedan salir de ahí, que somos las mujeres migrantes.” Carmen

EL DOCUMENTAL

Este documental forma parte de las acciones de sensibilización del proyecto “Visibilizando la cadena global de cuidados” y de su continuidad: “Actuando por los derechos de las mujeres migradas; cuidándonos y reivindicando los cuidados”. Ambas intervenciones buscan concienciar a la ciudadanía catalana sobre la ética de los cuidados, generar cambios y actuar en consecuencia, al tiempo que pretende constituirse en una herramienta para el fortalecimiento de organizaciones de mujeres migradas y facilitar procesos de empoderamiento de otras mujeres que puedan encontrar reflejo en estas.

La cadena global de cuidados se relaciona con el aumento de las demandas de cuidados en los países del Norte global dentro de un marco de economía globalizada, que funciona en base a la desigualdad Norte-Sur. Una gran parte de los cuidados necesarios en el Norte por el envejecimiento de la población, y la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo remunerado, son realizados por mujeres migrantes de países del Sur global en situaciones de gran precariedad y vulneración de derechos. Al mismo tiempo, esto comporta una nueva carga de trabajo doméstico y de cuidados en los países de origen, que pasa a ser sobrellevada mayoritariamente por otras mujeres, transfiriendo así una sobrecarga de trabajo precario y altamente feminizado del Norte al Sur.

Carmen, Paula, Lisette y Karol tienen algo en común: fueron expulsadas de sus países de origen por condiciones de conflicto armado, violencia machista, LGTBfobia y ausencia de un futuro digno para ellas y sus familias. Lograron salir y llegar a Europa con la esperanza de poder encontrar un trabajo y empezar de cero. Sin embargo, la realidad con la que se encontraron fue muy diferente: trabajar como internas las 24 horas del día y sin ningún tipo de regulación sobre sus condiciones laborales. Mujeres Migrantes Diversas nace con el propósito de darles voz y ofrecerles una red de apoyo y asistencia legal, y procura devolverles parte de la esperanza con la que llegaron al migrar.

MIGRAR COMO ÚNICA OPCIÓN

En países como Honduras, la cifra de muertes por homicidio puede llegar a las 7.172 personas en un año, lo que significa una media de 20 homicidios al día. Cifras parecidas aparecen en el resto de Centroamérica, Venezuela, Brasil y muchos países de origen de las mujeres que migran en busca de una vida mejor.

 

La violencia por motivos de identidad de género u orientación sexual es una realidad latente y un motivo de asesinatos constantes, incluso por parte de los mismos agentes de la autoridad, como constata Human Rights Watch 2020. El 78% de los asesinatos a personas trans y de género diverso ocurren en América Latina, según el estudio de Transgender Europe.


Además, las oportunidades para ganarse la vida en países con economías extractivistas y bajo posiciones de fuerte dependencia hacia grandes potencias son muy limitadas, y ralentizan la emancipación económica del país y la posibilidad de generar empleo y un desarrollo igualitario entre la población. La insuficiencia o la escasez de medidas y programas de protección social y de educación, junto a un sistema de justicia frágil e incapaz de dar respuesta efectiva a las problemáticas de la sociedad, hace muy difícil reducir los altos índices de desigualdad.

 

Todas estas dificultades se multiplican si eres mujer, y más todavía si te identificas con identidades de género diversas. «No venimos aquí porque queremos, sino que somos expulsadas de nuestros países de origen», explica Carmen en el documental.

“El desarraigo es muy duro. Muy fuerte. Porque quieras o no es algo que se rompe. A duras penas sientes que está ese hilo de tus orígenes en ti, lo que no te separa de este mar que cruzamos. Vives añorando y tienes que decidir si vivir aquí o allá.” - Paula

REALIDADES EN DESTINO

Algo en que coinciden también estas mujeres es en que la expectativa que tenían de su llegada a Europa era muy distinta de la realidad que las estaba esperando. El hecho de llegar y en sólo tres meses convertirte en “sinpapeles” te deja prácticamente una sola opción de ingresos: el trabajo del hogar y los cuidados. Poco a poco se va entrando en una normalización de esta nueva realidad y no parece que haya más opción que acoplarse a lo que ofrece la sociedad de aquí, teniendo en cuenta que son ofertas que muy poca gente autóctona estaría dispuesta a aceptar.

 

El trabajo del hogar y los cuidados suele funcionar o bien por horas o con horario fijo, pero también hay muchas mujeres trabajando como internas. Muchas mujeres, ante la imposibilidad de ganar un sueldo digno y asumir los gastos de vida en la ciudad teniendo que mantener a sus familias a la distancia, optan – o más bien, se ven forzadas – a trabajar como internas. Es la puerta principal para miles de mujeres que, al migrar, son arrojadas a la economía sumergida.

 

Ser cuidadora interna implica trabajar día y noche, y hacerse cargo de todo el cuidado bio-psico-social de la persona. Dentro del trabajo de los cuidados en general, las posibilidades de ascender, escalar en términos salariales o incluso derivar hacia otros trabajos son muy pocas, y en la mayoría de los casos se vuelve un camino a seguir. Mujeres que en sus países de orígen tenían profesiones, trayectorias profesionales y titulaciones que deben dejar atrás para adaptarse al devenir que las espera aquí. 

“Pensé que iba a crecer rápido acá, pero me equivoqué.” - Karol

TRABAJO DEL HOGAR Y LOS CUIDADOS

Desde gran parte de los feminismos se han dado pasos para revalorizar los cuidados y el trabajo doméstico, ponerlos en el centro y entenderlos como un ámbito esencial para sostener el sistema económico y garantizar la reproducción de la sociedad. En este caso, no sólo se encuentran en desventaja por ser mujeres en un mercado laboral con todavía una gran brecha salarial, sino que además afrontan las desventajas invisibles de las mujeres migradas que se encuentran sin ingresos fijos, con la menor ocupación en empleos de calidad, la falta de reconocimiento como trabajadoras del hogar y la invisibilización de su aporte en la generación de riqueza y de bienestar social. “Estoy como enferma de tanto encierro. El encierro te enferma. Psicológicamente y físicamente”, cuenta Lisette.

“Aceptas todo lo que te dicen por tu desesperación, pero no piensas que eso implica esclavizarte 24 horas al día”. – Lisette

NECESIDADES DE VIDA

Las familias son conscientes de la necesidades de sus trabajadoras, y de que la única forma de salida es que les hagan un contrato para regularizar su situación, pero eso no suele pasar.


“Cuando te pido que cumplas con un derecho, ya no soy de la familia, soy una inmigrante sin papeles con quien no quieres que se te relacione, ni siquiera a través de un contrato”, explica Carmen.


Entre los testimonios, también comentan cómo algunas no tienen suficiente para cubrir necesidades básicas y aceptan trabajar por salarios de hasta 3 euros la hora. Sienten que hay una violación y un abuso de la necesidad de la gente por el hecho de no poderse amparar en el sistema de derechos que protege a todos, menos a aquellos que no cuentan con las condiciones necesarias para su regularización.


“No te dan ni dos horas de descanso. Te dicen: ‘Si quieres descansar vé y saca a mi padre al parque y ahí tienes tus dos horas de descanso’ ”. Lisette

POBREZA DEL TIEMPO

Todas las personas disponemos de 168 horas por semana, tiempo que suele asignarse a cuatro grandes grupos de actividades: el trabajo remunerado, el trabajo no remunerado, el cuidado personal y algo de “tiempo libre”. Esta última actividad es necesaria para mantener un ritmo de vida con dignidad y con salud física y mental. Nos permite disponer de un tiempo mínimo para el descanso y para el ocio, y lógicamente tiene que darse en un lugar fuera del espacio laboral y libre de cualquier responsabilidad vinculada al trabajo.

 

 

Sin embargo, en el caso de las trabajadoras del hogar y los cuidados, y en especial de aquellas mujeres que trabajan como internas, la posibilidad de disfrutar de un “tiempo libre” es todavía una utopía.

 

 

“No te dan ni dos horas de descanso. Te dicen: ‘Si quieres descansar vé y saca a mi padre al parque y ahí tienes tus dos horas de descanso’ ”. Lisette.

 

Este concepto se denomina la Pobreza del tiempo, y se interpreta como un problema asociado a la relación entre tiempo y dinero, dos recursos que dependen directamente de las relaciones de poder y jerarquías sociales que rigen y estructuran nuestra sociedad. En este sentido, las familias contratantes tienen gran parte de la responsabilidad y poder de negociación para decidir garantizar o no el derecho al tiempo libre de las cuidadoras.

En el estudio realizado por Quotidiana y la Esberla sobre La pobreza del tiempo, se ha determinado que en definitiva hay una privación del tiempo libre que es inherente a la cadena global de cuidados, agravado por el hecho de tratarse de un trabajo con una carga física y mental muy grande.

 

 

Además, esta privación no sólo se produce en términos cuantitativos sino cualitativos. La variabilidad y carencia de control sobre cómo se estructura el propio tiempo libre hacen que este sea percibido como tiempo inútil o vacío. La pobreza de tiempo provoca que no puedan realizar otras actividades vinculadas con derechos básicos como son la participación, el autocuidado o la educación, y tiene un impacto muy importante en su salud física y mental.

 

 

Hablar de pobreza del tiempo es clave para comprender las múltiples dimensiones de vulneraciones de derechos que padecen como colectivo, y cómo esta precariedad afecta a su bienestar y a sus derechos básicos.

LA ACCIÓN COLECTIVA:
ORGANIZACIÓN - VINDICACIÓN

Todo empezó con un grupo de whatsapp, donde mujeres con historias compartidas podían hablar y ayudarse mutuamente para hacer más llevadero el proceso de migración y acompañar a mujeres recién llegadas. “Conozco a alguien que acaba de llegar y necesita información para escolarizar a sus niños, o alguien necesita información para estudiar (…), y así fue como fuimos añadiendo gente y llegamos a ser 50, luego 75, luego 105…”, explica Carmen. La organización fue creciendo en colaboración con otras entidades que apoyan a mujeres migrantes y trabajadoras del hogar y los cuidados, y ahora forman parte de la Taula de Treballadores de la Llar i les Cures. El hecho de organizarse les abrió la puerta a acceder a diferentes espacios a los que normalmente no se puede acceder sin documentación. La asociación también responde a la necesidad de mantener un tejido comunitario y de apoyo mutuo que ya existía en los países de origen y que se disuelve durante el proceso migratorio. 

 

Entre las labores que desempeña la organización se encuentra informar y acompañar a las recién llegadas, así como hacerles saber que tienen derechos y que el Estatuto de los Trabajadores las ampara. Carmen habla del concepto de “conquistar espacios”, porque a pesar de vivir aquí y merecer el estatus de ciudadanas no tienen acceso a los mismos espacios. Por eso los fines de semana realizan encuentros y actividades juntas y logran hacer un poco más suya esta ciudad que no siempre les da la bienvenida.

EMPODERAMIENTO Y REIVINDICACIÓN

Mujeres Migrantes Diversas acompaña a cientos de mujeres en su proceso de migración y hace frente al racismo institucional dando voz a las injusticias que afectan al colectivo en el día a día. Poco a poco conquistan los espacios que se les privaban por el hecho de ser migrantes y comienzan a ser sujetos activos y participan en su comunidad. Reivindican que el vivir aquí y sobretodo trabajar aquí ya es suficiente motivo para ser beneficiaria de los derechos que te corresponden y que la regularización de las personas migrantes se debe hacer desde su consideración como ciudadanas y vecinas, no como una respuesta a una falta de mano de obra.

PERSPECTIVAS DE FUTURO

Este proyecto sólo acaba de empezar. Es un punto de partida para seguir luchando por otras mujeres que vienen detrás, porque como dice Lisette “esto es una cadena, hoy estás tú, mañana vienen otras”. La asociación seguirá brindando apoyo y acompañamiento a las mujeres que vienen y que van a seguir viniendo, porque los flujos migratorios no son más que un reflejo de una lógica global de desigualdad económica entre el Norte y el Sur, y sin la emancipación real de los países del sur global seguirá existiendo la necesidad de migrar para vivir una vida digna, o incluso a veces para sobrevivir.

 

 

PRODUCCIÓN DEL DOCUMENTAL

El papel de BRUNA e InteRed en el proceso de realización de este documental ha sido ofrecer un altavoz al trabajo y la iniciativa que se viene desarrollando por parte de Mujeres Migrantes Diversas desde hace tiempo. La necesidad de contar estas historias y hacerlas llegar a la población local nos condujo a la idea de realizar un documental que pudiera comunicar de forma directa qué situaciones e injusticias atraviesan a este colectivo y de qué manera han decidido afrontarlo. Cabe destacar que la dificultad de estas mujeres en encontrar momentos para trabajar conjuntamente con el equipo de rodaje y realizar las entrevistas dejó en evidencia las duras condiciones laborales que caracterizan este trabajo. 

 

Por estas razones ha sido un proceso largo pero en el que no podríamos estar más agradecidos y agradecidas de la implicación que demostraron y el inmenso valor de sus testimonios y de las palabras que nos compartieron. Ha sido un proceso de aprendizaje conjunto y en el que nos sentimos eternamente orgullosos y orgullosas de haber participado y haber aportado lo que mejor sabemos hacer, contar historias a través del medio audiovisual.

Ficha técnica:
Título: Al otro lado del cuidado
Duración: 19 min
Dirección: Denis Nadal
Guión: Claudia Arribas, Violeta Octavio
Fotografía: Violeta Octavio, Pere Nadal
Montaje: Claudia Arribas, Denis Nadal
Género: Documental
Formato: HD 1920×1080
Año de producción: 2020
Productora: BRUNA Productora Audiovisual SCCL

Con el apoyo financiero:

Este recurso ha sido elaborado por InteRed y Bruna a partir del relato de personas y colectivos de mujeres migradas en el marco del proyecto “Actuando por los derechos de las mujeres migradas; cuidándonos y reivindicando los cuidados” financiado por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo. Los contenidos de este recurso pueden ser libremente reproducidos y difundidos siempre y cuando se citen adecuadamente. El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de InteRed y no refleja necesariamente la opinión de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD)